Quedó inaugurada la instalación lumínico mecánica Hay cadáveres, de la artista plástica Mariela Yeregui, la cual resultó ganadora del premio Alberto J. Trabucco “Otros soportes”, edición 2014, otorgado por la Academia Nacional de Bellas Artes. La obra fue donada al Museo de la Memoria de Rosario y se presenta como parte de la conmemoración del Día Internacional del Detenido Desaparecido (30 de agosto).
“Construí 12 veletas. Son pequeñas, pero su sombra se magnifica en las paredes. Las veletas están montadas de manera lineal, sobre una estructura. Hay un motor asociado a cada una de ellas. Sobre ellas, hay una letra. El conjunto compone la persistente frase: Hay cadáveres. En la escultura, la tensión entre lo escrito en las pequeñas letras de las veletas y su proyección, revela la fricción entre la insignificancia y la amplitud de la muerte. El gesto repetitivo de la rotación perpetua, devela el trauma que el desastre provoca”. Mariela Yeregui.
“Mariela Yeregui es una referente del arte y la tecnología en nuestro país, con una larga y pionera trayectoria en el campo de la práctica estética, la docencia y la teoría desde fines de los noventa. Sus instalaciones robóticas son fundantes para la historia del arte argentino. Esta instalación se encarna en la frialdad mecánica y metálica e incorpora lo cinético como un dispositivo de escritura. A la manera de una construcción escultórica de gran purismo estético, semeja un altar. El peso de los cadáveres en la historia argentina específicamente recuerda, de alguna manera, este sentido de sacrificio. El movimiento y la proyección en la pared de las letras de doce veletas replican el título de un poema de Néstor Perlongher, Hay cadáveres, que, si bien se refiere a Evita, abraza a todos los demás muertos que pueblan nuestra historia reciente, tanto en los tiempos de la dictadura como en democracia, muertos principalmente de la época de plomo y de la corrupción o el crimen”. (Graciela Taquini, Académica de Número, Academia Nacional de Bellas Artes)
El Premio Trabucco, de carácter consagratorio, fue implementado en 1997 y sucede al Premio Palanza, otorgado por la Academia Nacional de Bellas Artes desde 1946. Convoca desde sus inicios las disciplinas pintura, escultura, dibujo y grabado.
En 2014 la Fundación Trabucco decidió incorporar “otros soportes”, actualizando la convocatoria para que puedan participar artistas que no se encuadran dentro de las clásicas categorías que hasta ese momento proponía el premio. El pensamiento de esta fundación es ampliar el campo de reconocimiento a todas las expresiones que se desarrollan en el tejido artístico contemporáneo.
Las obras adquiridas en cada edición del premio son donadas a museos nacionales, provinciales y municipales de todo el país.
Horarios
Martes a viernes de 13 a 19 hs.
Sábados, domingos y feriados de 15 a 19 hs.