Transitar la ciudad de Rosario y principalmente si lo hacemos caminando por el casco histórico de Rosario, no pasará inadvertido el pasaje Barón de Mauá que tiene una extensión de sólo una cuadra y se ubica paralelo a la peatonal San Martín y forma parte indisoluble de la renombrada plaza Santiago Montenegro. Esta arteria de nuestra ciudad tiene más de un siglo de existencia y en su primer momento llevó el nombre de Cortada Rivas, aunque algunos investigadores la nombran sin la “S”, sólo como Riva. En sus alrededores se ubicaba el legendario Mercado Central que se mantuvo en pie hasta la década de los 60 cuando el recordado intendente Luis Cándido Carballo decidió demoler el edificio que tenía más de 50 años de existencia.

El citado pasaje al principio tuvo adoquines de madera que luego fueron reemplazados por un pavimento de concreto.
Pero por qué ahora se lo denomina: ¿Pasaje Barón de Mauá? El nombre completo de este hombre de negocios era Irineu Evangelista de Sousa, vizconde de Mauá, nacido en Yaguarón, Río Grande del Sur (Brasil) el 28 de diciembre de 1813. Se dedicó a varias s tareas durante su vida. Fue banquero del Imperio del Brasil, principal sostén financiero de la política del Emperador Pedro
II y diputado, emprendió negocios en los sectores de ferrocarriles, navegación, siderometalúrgica, introducción del gas y electricidad. Inició su actividad empresarial en el comercio, beneficiándose de las bajas tarifas de importación que rigieron en
Brasil durante la década de 1830. Durante un viaje que hizo a Inglaterra en 1840, tomó contacto con la producción industrial, especialmente de hierro. En 1844, impulsado por la nueva política de proteccionismo del Imperio, se dedicó a la industria: su primer negocio fue proveer tubos de hierro fundido para el entubamiento de un arroyo en Río de Janeiro. Instaló una fundición en Niteroi, frente a esa ciudad, y fabricó tubos y posteriormente accesorios para embarcaciones. Más tarde, a partir de principios de la década de 1850, fundó un astillero, del que saldrían casi la mitad de los buques imperiales que participaron en la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. También fabricó calderas para máquinas de vapor, maquinaria industrial, postes de iluminación y artillería. Se dedicó a empresas de gran alcance, con capital propio o asociado con otros empresarios nacionales y extranjeros. Construyó vías férreas, incluyendo la primera del Brasil, en 1854, junto a la Bahía de Guanabara. La inauguración del enlace atlántico con Europa tuvo lugar en la fecha prevista, el 22 de junio de 1874. La obra valdría a Mauá el título de vizconde.

Hasta entonces, todos los negocios en el Brasil dependían de la agricultura de exportación: del café, del azúcar y del caucho. Su acción emprendedora en la industria y las finanzas se convirtió en un punto de referencia para un cambio de mentalidad económica en el país, desde finales del siglo XIX. Paralelamente a sus actividades industriales, fundó el Banco Mauá, el más importante de Sudamérica por esa época. Tuvo un importante papel en la financiación de empresas en Brasil, Uruguay y la Argentina antes de la guerra del Paraguay. Tras el levantamiento del bloqueo anglo francés del Río de la Plata, fue el Banco Mauá quien financió las actividades de Montevideo y le dio tiempo al general Urquiza de llegar en su ayuda. Financió la alianza con éste y el Ejército Grande, en su campaña contra Juan Manuel de Rosas.

Afiliado al Partido Liberal, fue diputado en varios períodos. El emperador Pedro II lo nombró barón de Mauá, un puerto cercano a Río de Janeiro, y luego vizconde de Mauá. En 1858 instaló la primera sucursal de un banco extranjero en la Argentina, la de la
Casa Mauá en Rosario. Su fundación se produce el 2 de enero de 1859 con el nombre de Banco Mauá y Cía. Luego abrió otro en Buenos Aires. Ya era un acaudalado empresario banquero y los billetes del Banco Mauá eran la moneda circulante en
Argentina y Uruguay. Financió al gobierno del Estado de Buenos Aires durante los enfrentamientos con la Confederación Argentina, entre 1859 y 1861. Desde 1864 en adelante, este Banco cobró los impuestos que se abonaban en la provincia de Santa Fe, como pago por una gran suma de dinero que se le había adelantado al gobierno provincial. También prestó importantes sumas al gobierno nacional. Con la crisis financiera de 1864, su banco entró en colapso y se declaró en quiebra.
Apoyado por el gobierno imperial, muy poco más tarde fundó un nuevo banco, Mauá y Cía., que financió al gobierno de la provincia de Entre Ríos, y personalmente al general Urquiza. Adelantó al gobierno imperial el dinero necesario para comprarle a Urquiza
casi todos los caballos de Entre Ríos. Por este medio, los opositores de la guerra quedaron a pie, y la mejor caballería de la Argentina, la entrerriana, hizo la campaña del Paraguay como tropas de infantería. Una nueva crisis financiera, en 1873, causó la quiebra de su segundo banco. Aunque con el tiempo pudo pagar todas sus deudas, nunca recuperó del todo el prestigio que
había tenido. Falleció en Petrópolis, Estado de Río de Janeiro, en 1889. La mayor parte de los datos biográficos que se conocen de él surgen de las demandas de sus acreedores, posteriores a su fallecimiento.

Prof. Eduardo D. Guida Bría